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Hojas de hierba / Walt Whitman

Por: Colaborador(es): Detalles de publicación: Buenos Aires : Ediciones clásicas, 1999Descripción: 160 pISBN:
  • 9879423165
Tema(s): Nota: SINOPSIS: «Camarada, esto no es un libro; quien toca esto toca a un hombre». Así define Walt Whitman (1819-1892) una obra que construyó a lo largo de casi cuarenta años. Fruto de una época y de un lugar -la Norteamérica del siglo XIX-, este gran poema épico nace y crece con la intención de definir al hombre y a la nación americana frente al dominio cultural anglosajón. Su polémica ruptura, formal y conceptual, con el canon poético tradicional fue tal, que se dice que toda la poesía norteamericana posterior es un continuo diálogo con Whitman.
Contenidos:
CONTIENE: PRÓLOGO. AL PARTIR DE PAUMANOK. CALAMUS. Por senderos no transitados. Herbaje perfumado de mi pecho. Quienquiera que seas. Para ti, oh Democracia. Éstos que canto en primavera. No agitando solamente mi pecho oprimido. De la terrible duda de las apariencias. La base de toda metafísica. Cronistas de los tiempos futuros. Cuando supe al caer el día. ¿Eres tú el nuevo ser atraído hacia mí? Raíces y hojas solas. No consumen las ardientes llamas. Caen gotas. Ciudad de orgías. Mira este rostro tostado. En Luisiana vi crecer una encina. A un desconocido. En este momento, anheloso, y pensativo. Sé que se me ha acusado. Al dividir la hierba de la pradera. Cuando analizo la fama conquistada. Nosotros, dos muchachos abrazados. Una promesa a California. He aquí mis hojas más frágiles. Ni máquina de ahorrar trabajo. Un atisbo. Una hoja para las manos estrechadas. En un sueño soñé. Tierra, mi semejante. ¿Por qué crees que tomo la pluma en mis manos? Hacia el este y hacia el oeste. A veces, con quien amo. A un muchacho del oeste. ¡Oh amor, firmemente anclado y eterno! Entre la multitud. Oh, tú, a quien a menudo y silenciosamente llego. Esta sombra igual a mí. Lleno de vida ahora. ¡Salud au monde! Canto del camino público. La barca que cruza Brooklyn. Canto del respondedor. Nuestro viejo follaje. Canto de alegrías. Canto del hacha. Canto de la exposición. Canto del cedro. Canto de las ocupaciones. Canto de la tierra que gira.
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Libro Biblioteca Municipal Domiciliario POE 82-1 W614 (4876) (Browse shelf(Opens below)) Available 2810

SINOPSIS: «Camarada, esto no es un libro; quien toca esto toca a un hombre». Así define Walt Whitman (1819-1892) una obra que construyó a lo largo de casi cuarenta años. Fruto de una época y de un lugar -la Norteamérica del siglo XIX-, este gran poema épico nace y crece con la intención de definir al hombre y a la nación americana frente al dominio cultural anglosajón. Su polémica ruptura, formal y conceptual, con el canon poético tradicional fue tal, que se dice que toda la poesía norteamericana posterior es un continuo diálogo con Whitman.

CONTIENE: PRÓLOGO. AL PARTIR DE PAUMANOK. CALAMUS. Por senderos no transitados. Herbaje perfumado de mi pecho. Quienquiera que seas. Para ti, oh Democracia. Éstos que canto en primavera. No agitando solamente mi pecho oprimido. De la terrible duda de las apariencias. La base de toda metafísica. Cronistas de los tiempos futuros. Cuando supe al caer el día. ¿Eres tú el nuevo ser atraído hacia mí? Raíces y hojas solas. No consumen las ardientes llamas. Caen gotas. Ciudad de orgías. Mira este rostro tostado. En Luisiana vi crecer una encina. A un desconocido. En este momento, anheloso, y pensativo. Sé que se me ha acusado. Al dividir la hierba de la pradera. Cuando analizo la fama conquistada. Nosotros, dos muchachos abrazados. Una promesa a California. He aquí mis hojas más frágiles. Ni máquina de ahorrar trabajo. Un atisbo. Una hoja para las manos estrechadas. En un sueño soñé. Tierra, mi semejante. ¿Por qué crees que tomo la pluma en mis manos? Hacia el este y hacia el oeste. A veces, con quien amo. A un muchacho del oeste. ¡Oh amor, firmemente anclado y eterno! Entre la multitud. Oh, tú, a quien a menudo y silenciosamente llego. Esta sombra igual a mí. Lleno de vida ahora. ¡Salud au monde! Canto del camino público. La barca que cruza Brooklyn. Canto del respondedor. Nuestro viejo follaje. Canto de alegrías. Canto del hacha. Canto de la exposición. Canto del cedro. Canto de las ocupaciones. Canto de la tierra que gira.

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