RESEÑA: Alberto Moravia escribió esta novelita en 1947, el mismo año que escribió «La romana», en plena madurez creativa. En ella cuenta cómo es la maravillosa vida de una pareja de recién casados que se quiere y disfruta de su amor durante unas semanas en las que se van a la Toscana para que él pueda escribir. Un planteamiento que puede parecer algo aburrido, pero Moravia lo llena de matices e inteligencia y lo hace interesante. Una especie de radiografía detallada del amor conyugal y sus vicisitudes, contadas con un estilo sobrio, a ráfagas poético y con una contención medida al milímetro, muy depurado. El lenguaje que emplea es casi coloquial, muy sincero y directo. El autor parece desnudarse emocionalmente y se describe a sí mismo tal y como se ve, cuenta cómo ve a su mujer con todo detalle, cómo es su relación y su vida, día a día. Dibuja un análisis sentimental, completo y penetrante, de la felicidad, ese pájaro esquivo y misterios que a veces nos visita. Y cuando parece que se trata de una novela romántica, plácida y sin sobresaltos, empiezan a pasar cosas, la historia gira y... y puedo leer hasta aquí, no más, prefiero que leáis esta curiosa novela corta y que descubráis sus secretos por vosotros mismos. Empecé a leerla sin estar muy convencido y al final me ha seducido y me ha gustado una barbaridad. Es buena, muy buena.