RESEÑA: El nombre verdadero celebra la sabiduría, ternura, calidez, labia, misterio y vitalidad de un abuelo. La que escribe en primera persona, su nieta, lo presenta pedaleando el mundo. Nos lleva hasta su casa; nos hace preguntarnos qué asuntos importantes lo traen entre las tomateras y el zapallar; lo escuchamos cantar a su huerta, como el jardinero de María Elena Walsh; luego vemos cómo se transforma en niño cuando prueba su dulce de higos y cómo va creciendo en un álbum de fotos hasta que es otra vez el abuelo. El nombre verdadero es singular y plural: reconocemos en la "risa de dientes dorados" y en la nariz grande y mirada pequeña que dibuja el ilustrador, al abuelo de la poeta y también al nuestro. Queremos sumar dibujos sencillos y amorosos, otras canciones al repertorio, hacer un coro de nombres comunes". Adolfo Córdova Ortiz, Linternas y bosques.